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EL CRISTIANISMO

SUS DOGMAS, ORACIONES,

MANDAMIENTOS Y SACRAMENTOS

TERCERA PARTE

LO QUE SE HA DE OBRAR

DOCTRINA DE LA CARIDAD

MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS

PRECEPTOS DE LA IGLESIA – VIRTUDES CRISTIANAS

PRECEPTOS DE LA IGLESIA

Los preceptos de la Iglesia son cinco:

   El primero, oír Misa entera todos los Domingos y fiestas de guardar.

   El segundo, ayunar en la Cuaresma, cuatro Témporas y vigilas señaladas.

   El tercero, confesar a lo menos una vez al año.

   El cuarto, comulgar a lo menos por Pascua.

   El quinto, contribuir con limosnas al sostenimiento del culto divino.

 

   Estos preceptos son para guardar mejor los divinos mandamientos.

   Quien quebranta los preceptos de la Iglesia en materia grave, comete pecado mortal.

Primer precepto

El primer precepto es: Oír Misa entera todos los Domingos y fiestas de guardar.

   Obliga a todo cristiano que tiene uso de razón.

La Santa Iglesia desea que en los días festivos se oiga, en cuanto sea posible, la Misa parroquial:

   1º Para que los que pertenecen a la misma parroquia se unan a rogar juntos con el Párroco que es su cabeza.

   2º Para que los feligreses participen con más especialidad del Santo Sacrifico, que se aplica por ellos.

   3º Para que oigan las verdades del Evangelio que los párrocos tienen obligación de exponer en la Santa Misa.

   4º Para que tengan conocimiento de las prescripciones y avisos que en dicha Misa se publican.

DÍAS FESTIVOS

Según la ley general de la Iglesia son:

Todos los Domingos.

– Enero 1, Circuncisión.

– Enero 6, Epifanía.

– Marzo 19, San José.

– Movibles: Ascensión y Corpus Christi.

– Junio 29, SS. Pedro y Pablo.

– Agosto 15, Asunción.

– Noviembre 1, Todos los Santos.

– Diciembre 8, La Inmaculada.

– Dic. 25, Navidad.

 

   Sólo en estos días aquí indicados hay obligación de oír Misa y de abstenerse de trabajar; aunque es muy laudable el oír Misa siempre que se pueda.

Segundo precepto

   El segundo precepto es: Ayunar en la Cuaresma, cuatro Témporas y vigilas señaladas: no comer carne en los días prohibidos.

 

 

ABSTINENCIA Y AYUNO

Por qué los manda la Santa Iglesia.

 

   La Santa Iglesia manda las abstinencias y ayunos para satisfacer a Dios por nuestros pecados y mitigar las pasiones.

   El ayuno y la oración son dos cosas muy gratas a Dios y muy recomendadas en las Sagradas Escrituras.

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   El ayuno sirve para disponernos mejor a la oración, para hacer penitencia de los pecados cometidos, y para preservarnos de cometer otros nuevos.

   La Cuaresma se instituyó para imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo hizo en el desierto, y para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.

   El ayuno de las cuatro Témporas se ordenó:

   1º Para consagrar todas las estaciones del año con la penitencia de algunos días.

   2º Para pedir a Dios la conservación de los frutos de la tierra y darle gracias por los frutos ya recibidos.

   3º Para rogarle dé a su Iglesia buenos ministros, cuya ordenación se hace los sábados de las cuatro Témporas.

El ayuno de las vigilias se ha instituido para prepararnos a celebrar santamente las fiestas principales.

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   La abstinencia del viernes es en honor de la Pasión de N. S. Jesucristo.

LA ABSTINENCIA

La ley de la abstinencia manda abstenerse de carne y del caldo de carne.

   No están prohibidos los huevos, lacticinios, ni cualquier otro condimento aún de grasa de animales.

   Obliga bajo culpa grave a todos los que han cumplido siete años.

   Excusan de la abstinencia la enfermedad, la pobreza, u otra dificultad grave.

EL AYUNO

   La ley del ayuno prescribe que se haga una sola comida al día.

   Esta comida generalmente se hace al mediodía.

   En ella se puede tomar todo el alimento que se quiera; si no es día de abstinencia, se puede comer carne.

   Además de esta comida, se puede tomar:

   Por la mañana un ligero desayuno, que se llama parvedad.

   Y por la noche una cena reducida, llamada colación.

   En cuanto a la cantidad y calidad de los manjares para la parvedad y colación se debe observar la costumbre aprobada de cada región.

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EN LA AMÉRICA LATINA

   Por la mañana se puede tomar té, café, chocolate, pan, etc.; por Indulto Pontificio, leche y queso, teniendo en cuenta la ley de la parvedad: la carne y los huevos no son permitidos.

   La cantidad de alimento no debe exceder de 60 gramos, sin contar el agua.

   Por la noche se puede tomar cualquier alimento, menos la carne y el caldo de carne.

   La cantidad debe ser mucho menor que en la comida ordinaria.

   Deben tenerse en cuenta las condiciones de las personas; pues lo que para unos puede ser una comida, para otros sería sólo una pequeña e insuficiente refección.

   Cada uno puede tomar la cantidad de alimento que juzgue necesaria para poder desempeñar convenientemente su oficio.

   Los teólogos dicen que todos pueden tomar hasta 240 gramos de alimento, sin contar el agua.

   No obstante, en ciertos alimentos no se puede prescindir de contar en algo el agua: 240 gramos de pan, arroz, etc., cocidos en agua, resultarían una gran cantidad de alimento.

   En cualquiera hora del día se puede tomar té, café, u otras bebidas, aunque contengan un poco de azúcar; pero no se puede tomar leche, porque esta se considera como alimento nutritivo.

   El comer, sin necesidad, alguna cosa insignificante, fuera del tiempo en que se permite tomar alimento, es sólo falta leve.

   No está prohibido promiscuar, esto es, comer carne y pescado en la misma comida.

   Es lícito permutar, esto es, tomar al mediodía la colación de la noche, y por la noche la comida del mediodía.

Cesa toda ley de ayuno y de abstinencia en todos los domingos del año y fiestas de precepto; pero no cesa si la fiesta ocurre en tiempo de Cuaresma.

   No se anticipan las vigilias; si una vigilia cae en Domingo u otro día festivo, el ayuno o abstinencia quedan suprimidos.

   Están obligados al ayuno todos los fieles desde los veintiún años cumplidos hasta los sesenta empezados.

  Nadie debe dispensarse, sin razón suficiente, de la ley de la abstinencia y ayuno.

   Quien no ayuna sin justa causa, comete pecado mortal.

   Excusan del ayuno, la enfermedad, el trabajo pesado, la pobreza que impide tener una alimentación substanciosa, u otra dificultad grave.

   La Iglesia, como buena madre, no intenta obligar a quien el ayunar o abstenerse de comer carne le causase un grave inconveniente.

   En caso de duda conviene consultar al confesor.

   No es, pues, el ayuno una cosa tan difícil.

   Está probado que el ayuno, en las condiciones con que lo prescribe la Santa Iglesia, contribuye mucho a la conservación de la salud.

DÍAS DE AYUNO Y ABSTINENCIA

   Según la ley general de la Iglesia.

 

   Abstinencia sola, sin ayuno: Todos los viernes del año.

   Abstinencia con ayuno:

   1º Miércoles de Ceniza, todos los viernes y sábados de cuaresma.

   2º Miércoles, viernes y sábados de las cuatro témporas.

   3º Vigilias de Pentecostés, Asunción de Nuestra Señora, Todos los Santos y Navidad.

    Ayuno solo, sin abstinencia: Todos los demás días de cuaresma, a excepción de los Domingos.

   La Santa Iglesia aplica la ley de los ayunos y abstinencias en cada país según las circunstancias y condiciones especiales de sus habitantes.

   Por esta razón, cuando un buen católico va a otra nación, se procura enterar en qué forma se practica allí dicha ley.

DÍAS DE AYUNO Y ABSTINENCIA EN LA AMÉRICA LATINA

   En virtud del Indulto Pontificio son de obligación solamente:

   Abstinencia sola, sin ayuno.   Las cuatro Vigilias: 1ª de Navidad; 2ª de Pentecostés; 3ª de los Stos. Apóstoles Pedro y Pablo; 4ª de la Asunción.

   Abstinencia con ayuno.   Miércoles de Ceniza y todos los viernes de Cuaresma.

   Ayuno solo, sin abstinencia.   Todos los demás Miércoles de Cuaresma, el Jueves Santo y el Viernes de Témporas en el Adviento.

   Nota: Este Indulto ha sido concedido para los fieles de la América Latina e Islas Filipinas.

Tercero y cuarto preceptos

  Son: Confesar a lo menos una vez al año, y comulgar a lo menos por Pascua.

   La obligación de comulgar a lo menos por Pascua, se llama Precepto Pascual.

   Todo cristiano que ha llegado al uso de razón está obligado a cumplirlo.

 

Puede cumplirse en cualquier Iglesia, pero se aconseja que la Comunión Pascual se reciba en la Iglesia Parroquial propia.

   Los que han cumplido el precepto pascual en parroquia ajena, procuren hacerlo saber al propio párroco.

TIEMPO HÁBIL PARA CUMPLIR CON EL PRECEPTO PASCUAL

   Según la ley general de la Iglesia es: desde el Domingo de Ramos hasta el primer Domingo después de Pascua.

   En América Latina: desde Septuagésima hasta el 29 de Junio.

 

   Los que no cumplen con el Precepto Pascual pecan mortalmente.

 

   Este precepto es de tanta importancia, que ni aun los enfermos se excusan de cumplirlo.

   Cuando los enfermos están imposibilitados para ir a la Iglesia, deben recibir la Comunión Pascual en su domicilio, aunque la enfermedad no sea grave.

   Quien no ha cumplido con el Precepto Pascual en el tiempo debido, debe cumplirlo cuanto antes.

   Las palabras a lo menos una vez al año indican que es mejor confesar y comulgar a menudo.

   También hay obligación de confesar y comulgar si hubiese peligro de muerte.

Quinto precepto

   El quinto precepto es: Contribuir con limosnas al sostenimiento del culto divino.

   Todos los bienes los hemos recibido de Dios.

   Es, pues, muy justo contribuir al decoro y esplendor del culto divino, ofreciendo para ello parte de los mismos bienes que Dios nos ha dado.

   Este sacrificio de los bienes que se hace en honor de Dios, es una señal de agradecimiento y también de reconocimiento del supremo dominio que el Señor tiene sobre nosotros y sobre nuestras cosas.

   Los sacerdotes han hecho grandes sacrificios para instruirse suficientemente: deben estar siempre dispuestos para administrar los Santos Sacramentos; deben instruir a los fieles y guiarlos siempre por el camino que conduce a la eterna bienaventuranza.

   Además, los sacerdotes, que son los ministros de Jesucristo, deben, por voluntad del mismo Dios, dedicarse exclusivamente al culto divino y procurar el bien de las almas.

   Los fieles deben, pues, proveer a su mantenimiento.   San Pablo dice: “El que sirve al altar, vive del altar”.

   En muchas partes no se cuenta con otras entradas, para los gastos que exige el sostenimiento del culto divino, que las limosnas de los fieles y los derechos establecidos en lo relativo a Misas, funerales, bautizos y matrimonios.

   Tales derechos no son paga de la Misa, bautizo o matrimonio, sino una limosna para el sostenimiento del culto divino.

   Por consiguiente, los que pueden, tienen obligación de pagar estos derechos.

   Sin embargo, a los que son pobres, y por lo mismo imposibilitados para pagarlos, se les hace todo sin abonar nada, en especial, los bautizos y matrimonios.

   Se debe, además, contribuir con otras limosnas, cada uno según sus medios, a costear los gastos que ocasione el culto divino, especialmente el de la Iglesia parroquial.

LOS DEBERES PARTICULARES DEL PROPIO ESTADO

Y LOS CONSEJOS EVANGÉLICOS

   Deberes del propio estado son aquellas obligaciones particulares que tiene cada uno por razón del estado, condición y oficio en que se halla.

   Estos deberes se derivan de los divinos mandamientos.

   Consejos Evangélicos son algunos medios propuestos por Jesucristo en el santo Evangelio, para llegar a la perfección cristiana.

   Los consejos evangélicos principales son tres: pobreza voluntaria, castidad perpetua y obediencia en todo lo que no fuere pecado.

   Los que profesan en una Orden o Congregación religiosa, hacen voto de guardar estos tres consejos evangélicos.

   Los consejos evangélicos nos ayudan a quitar del corazón el amor a las riquezas, placeres y honores.

   Por consiguiente, nos facilitan, la guarda de los mandamientos y nos aseguran mejor la eterna salvación.